Los asquerosos
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Me he tenido que dejar llevar muchísimo para que no se me atragantase el estilo rebuscado y artificial del escritor, y entre palabreja y palabrota me he cansado de anécdotas insípidas desde pasado el principio hasta más allá de la mitad, y reconozco que poco me ha sorprendido y menos me ha hecho gracia. El argumento es bueno, tiene situaciones notables, da para reflexiones varias y hay critica acertada, pero también un montón de brocha gorda y gratuita, y no me he terminado de creer todo lo que sucede. Por otro lado, en ciertos momentos ha funcionado para mí tanto la forma como las burlas, la denuncia o esa mirada particular a la soledad, y no puedo decir que sea un libro malo, sino que no soy el lector adecuado y puede que, además, algo asquerosito.
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[No sigas si no has leído el libro:
a partir de aquí desvelo el argumento]
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Al acabar, resulta que el acaballerado antidisturbios era malo malísimo, una acabañada excepción, y el muy acaballado acabangaba a sus propios compañeros porque, quién lo iba a pensar, acabestrillaba a la gente sin motivo alguno (¡acabáramos!), y eso, por lo visto, les acaballonaba el ánimo sin remedio; e incluso uno de su banda, acabellada su ira, lo acabala en una riña y un superior ve correcto semejante acabamiento, ¡el acabose! Fantasía de la buena mediada por drogas duras, vamos. Qué bonitos los gatos.

