Metal Extremo



  • Leído en: 2025.
  • Escritor: Salva Rubio.
  • Género: No ficción, música.
  • Año de publicación: 2011.
  • Sinopsis: El metal extremo es un tipo de música difícil de apreciar, difícil de digerir y difícil de encuadrar. Nunca será popular, nunca encajará en ciertos ambientes sofisticados, populares o refinados, nunca sonará en las emisoras de moda. Ni falta que hace. El principal propósito de este libro es crear una guía ordenada, una breve crónica para que todo aquel que quiera descubrir a algunos de los mejores grupos de nuestra pequeña historia tenga un material de referencia ameno y accesible. También es un libro dedicado tanto a los neófitos, que buscan una guía para iniciarse en el estilo y que andan perdidos entre las decenas de miles de bandas que existen, como para los veteranos, los que llevan escuchando metal extremo desde hace años.


  • ~~~


    Bastante cualitativo el libro, detallado y a veces denso en sus listas de grupos (normal) y muy interesante en cuanto a las definiciones y características de los estilos musicales, más o menos extremos, que toca. El que busque ser exhaustivo en su estudio de estas variantes del heavy le sacará provecho a la gran cantidad de ejemplos que proporciona. A quien prefiera una introducción, le puede resultar ligeramente extenso, aunque cumple a la perfección.

    Hay, por cierto, una pega que, dejando de lado otras que podría ponerle, me gustaría resaltar, porque desde el principio me temía algo así. Afirma el autor, acerca de la relativamente conocida polémica que ayudó a darle fama, que el black metal es completamente incompatible con movimientos organizativos autoritarios (sic) como el nacionalsocialismo o el comunismo (!), porque es un estilo superindividualista y ambas ideologías exigen sumisión a un líder, anulación personal e incorporación a la masa. ¿A la del pan o al antiguo Hulk patrio? ¿Hay que nombrar a los rojos siempre que se habla de los putos nazis para mostrar una equidistancia absurda propia de esos adoctrinados tan libérrimos? Porque las «movidas» del black metal las causaron unos y otros por igual, claro. Le falta algún RF más como «ni de izquierdas ni de derechas» o «los extremos se tocan» y votar a Ciudadanos. Y luego sigue con que, si algún grupo se adscribe al puto nazismo, al comunismo, al cristianismo o a tendencias similares (sic), no es metal extremo (será porque lo ha definido él y no una falacia ad hoc, ¿verdad?; aunque después bien que mete a bandas de putos nazis... habrá que separar la obra del artista o alguna mierda de esas). Ah, y que la glorificación del pasado es algo romántico y tal, como unos tíos decimonónicos que hacían no sé qué rollo culto que no pillas, ¿sabes? (¿serán los pijos protagonistas de aquel peñazo de novela pseudointelectual, quizá?), que no es que haya racistas y xenófobos que se reafirman con fantasías onanisticomusicales de razas puras y armonía endogámica, qué va, que de esos hay en todas partes y... En fin, que lo importante es la música, dice, y hasta cierto punto se puede estar de acuerdo, pero mencionar explícitamente uno de los problemas más graves de este estilo y no posicionarse me parece una evidente falta de valentía (por decirlo de alguna manera), y mezclarlo con lo de siempre denota cierta ignorancia (o conformidad); para eso ni lo nombres o explícalo en una línea y continúa con lo importante, que vas a parecer el típico heavy rebeldillo excesivamente tolerante con los muy de derechas, o un satisfecho lacayo del capitalismo (eso no es de masas, ¿eh?), del supremacismo o de cualquier otro ismo de mierda socialmente aceptado o asumido. Bah, me lo veía venir. Y no es que espere una tesis marxista o feminista en cada lectura; solo un poco de coherencia y un mínimo de compromiso. Y, ya de paso, lo de esos grupos que usan símbolos nazis para intentar devolverles un significado del año de la pera que casi nadie entiende por estos lares es igual de estúpido que utilizar la bazofia de bandera de este país con el supuesto fin de evitar que los fachas «se apropien» de ella. Llevas un puto símbolo nazi y quieres que no te confundan con un puto nazi porque, espera, hace mucho tiempo lo usaban unos mendas que no eran putos nazis y que no conoce ni dios; y además mientras los putos nazis utilizan exactamente las mismas excusas que tú... muy lógico, sí señor. A ver, en realidad estoy criticando una parte muy pequeña del ensayo, que en general es bueno; me dejo llevar por estas cuestiones y me explayo, pero entiendo que, en definitiva, esto quizá le parezca una tontería al lector medio únicamente interesado en el tema musical... y a un puto nazi.


    7